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  • Foto del escritorJosé Ignacio

La 'Canción del Emperador'

Misterio y trascendencia de una canción renacentista




“Mille regretz de vous abandonner

Et d,eslonger vostre fache amoureuse,

Jay si grand dueil et paine douloureuse,

Quon me verra brief mes jours definer.”


Mil pesares por abandonaros y por alejar vuestro rostro amoroso, siento tanto duelo y pena dolorosa, que se me verá en breve acabar mis días.


"Mille Regretz" (Josquin des Prés)



La obra del compositor franco-flamenco Josquin des Prés (1450-1521) es comúnmente considerada una de las cumbres musicales del Renacimiento. De él llego a afirmar M. Lutero: “Es el amo de todas las notas. Hacen lo que él quiere, mientras que los demás compositores hacen lo que quieren las notas”. También recibió elogios, entre otros, de los eruditos B. Castiglione y C. Bartoli, figuras de referencia en su época. La prolífica obra de Josquin incluye decenas de misas, motetes y canciones. Su inspiración y anhelo de perfección le hicieron acreedor del título de 'rey de los músicos'. Hoy traigo a este Blog su memorable "Mille Regretz", también conocida como "Canción del Emperador" en referencia a la supuesta predilección de Carlos I por la pieza. Dejando para los especialistas un análisis más detallado de sus características, tan solo deseo remarcar ese factor emocional, inaprensible, tan difícil de alcanzar y no menos de explicar, que hace que una obra de arte sobreviva a su tiempo. En efecto, el recurrente carácter melancólico de una despedida amorosa adquiere por obra y gracia de Josquin una extraña sensación de 'atemporalidad', reafirmada por la magistral utilización de la polifonía. La canción destila un sentimiento de trascendencia (aquí la tristeza alcanza una dimensión cósmica), como si quisiera expresar que el amor terrenal que nos es dado conocer apenas es algo más que un destello en la oscuridad.

Inicio de la intabulatura de Luys de Narváez

Años después de la muerte de Josquin, destacaba en la España Imperial otro músico de nombre Luys de Narváez. Este, además de componer obras vocales, era vihuelista, y decidió recopilar algunos cantos polifónicos para adaptarlos a su instrumento. Su tratado "Los seys libros del Delphin de música de cifra para tañer vihuela", fue publicado en Valladolid en 1538 y contenía canciones, fantasías, variaciones y villancicos. La obra tendría una enorme influencia en la música española y europea durante décadas. Una de las obras recogidas era "Mille Regretz". Ya sin letra e intabulada para las cuerdas de la vihuela, la música de Josquin volvió a desvelar su anhelo de perfección. Y al igual que el original, el arreglo de Luys fue capaz de adentrarse en ese territorio nebuloso y etéreo, que no me es ajeno, de la melancolía. Mil pesares que tanto debieron emocionar a 'el César' cuando, retirado en Yuste y rodeado de montes y de monjes, hacía balance de su azarosa existencia.















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